Diseñadas para el encuentro

Cada avistaje es único e irrepetible en las aguas de Península Valdés.

Las embarcaciones de Whales Argentina te llevan a descubrir cada etapa de la temporada de ballenas en Puerto Pirámides

Hay lugares en el mundo donde las ballenas se observan a la distancia.

Y hay lugares donde las ballenas parecen elegir acercarse.

Puerto Pirámides, en Península Valdés, es uno de esos sitios únicos. Cada invierno y primavera, cientos de ballenas francas australes llegan al Golfo Nuevo para reproducirse, parir y criar a sus ballenatos en aguas relativamente calmas y protegidas.

No es casualidad que este rincón de la Patagonia sea considerado uno de los mejores destinos del mundo para el avistaje de ballenas.

La cercanía de los animales, la transparencia del agua durante el invierno, la diversidad de comportamientos y la larga permanencia de las ballenas en el área permiten vivir experiencias completamente diferentes a lo largo de toda la temporada.

Y para disfrutar realmente de esos encuentros, el diseño de las embarcaciones también importa.

Embarcaciones diseñadas para vivir la experiencia

El Gudeñak combina navegación ágil, comodidad y cercanía con el mar para vivir el avistaje de una forma dinámica y segura.

Whales Argentina cuenta con dos embarcaciones especialmente diseñadas para el avistaje de ballenas.

El Gudeñak es un semirrígido con capacidad para 60 personas incluyendo la tripulación. Sin embargo, Whales Argentina habitualmente trabaja con un máximo aproximado de 45 pasajeros para mantener la filosofía de la empresa en cuanto a la comodidad a bordo y la calidad de la experiencia.

Esto permite que los pasajeros puedan desplazarse con mayor libertad dentro de la embarcación, disfrutar mejor las observaciones y vivir una experiencia más confortable en el mar.

Es una embarcación rápida, estable y confortable, especialmente pensada para navegar de forma segura en el Golfo Nuevo y permitir una observación cercana y respetuosa de las ballenas, en esos momentos en que los propios animales deciden interactuar alrededor de la embarcación.

Cuenta además con tres motores nuevos de 225 HP cada uno, de ultimísima generación y baja contaminación, combinando potencia, seguridad y un menor impacto ambiental.

El Open Cat Pinino VII fue diseñado para brindar estabilidad, amplitud y una experiencia panorámica del avistaje.

El Open Cat Pinino VII es un catamarán con capacidad para 70 pasajeros y 5 tripulantes, diseñado especialmente para brindar mayor comodidad y amplitud a bordo.

Gracias a su plataforma y a su diseño tipo catamarán, ofrece aproximadamente el doble de superficie aprovechable para los pasajeros en comparación con una embarcación monocasco, permitiendo circular con comodidad y disfrutar mejor cada momento de la navegación.

Es además una embarcación especialmente estable, una característica muy valorada durante las salidas de avistaje.

Cuenta con tres niveles de observación que permiten disfrutar perspectivas completamente diferentes.

Su diseño resulta ideal para fotografía y filmaciones, ya que desde los niveles superiores se obtienen vistas panorámicas privilegiadas del Golfo y de los comportamientos de las ballenas en superficie.

Además, su sistema de gradas permite que todos los pasajeros puedan observar hacia una misma banda de la embarcación sin obstruir la visión de los demás, permitiendo que todos los pasajeros puedan tener la misma vivencia.

Y aunque se trata de una embarcación de mayor tamaño, eso no implica observar a las ballenas desde más lejos.

El nivel más bajo del catamarán se encuentra muy cerca del agua, brindando una experiencia visual comparable a la de un semirrígido, pero con mayor estabilidad y comodidad.

El Open Cat Pinino VII también cuenta con motores de baja contaminación, en línea con la filosofía de navegación responsable de la empresa.

Ambas embarcaciones fueron diseñadas específicamente para la actividad.

Las embarcaciones fueron diseñadas por el capitán, gerente y armador de Whales Argentina, el capitán Pinino —uno de los pioneros del avistaje de ballenas en Península Valdés y co-creador de la técnica patagónica de avistaje— junto a su hermano Fernando “Patoso” Orri.

Pensadas específicamente para las condiciones únicas del Golfo Nuevo, cada detalle de las embarcaciones busca mejorar la experiencia de observación y el confort de los pasajeros sin perder de vista algo fundamental: el respeto por los animales y por el entorno natural.

Una temporada que cambia mes a mes

La temporada de avistaje de ballenas en Puerto Pirámides se extiende desde junio hasta diciembre.

Y aunque muchas personas imaginan que “ver ballenas” es siempre lo mismo, la realidad es que cada etapa de la temporada ofrece escenarios y comportamientos completamente diferentes.

Porque cada salida al mar es distinta.

Cada avistaje es único e irrepetible.

Junio, julio y agosto: aguas transparentes y actividad reproductiva

El invierno en el Golfo Nuevo trae uno de los fenómenos más increíbles de la temporada: la transparencia del agua.

Durante esos meses, las condiciones del Golfo permiten observar a las ballenas incluso cuando se encuentran sumergidas.

Ver emerger lentamente a una ballena desde las profundidades transparentes del Golfo es uno de esos momentos difíciles de olvidar.

También es una etapa de intensa actividad reproductiva.

Grupos de adultos interactúan constantemente y es frecuente observar cópulas y comportamientos sociales dinámicos, en una verdadera “fábrica de ballenas” funcionando a pleno en Península Valdés.

Agosto suele ser además el mes con mayor presencia de ballenas en el área.

Septiembre: juveniles, madres con crías y los primeros grandes atardeceres

En septiembre comienzan a verse con frecuencia juveniles destetados nacidos durante la temporada anterior, que suelen reunirse en grupos.

Al mismo tiempo, muchas madres permanecen junto a sus crías, amamantándolas y cuidándolas en aguas relativamente protegidas.

Y mientras las ballenas continúan ocupando el Golfo, Puerto Pirámides empieza a regalar algunos de los atardeceres más increíbles del año.

El sol cayendo sobre el mar, las embarcaciones regresando lentamente y las ballenas respirando cerca de la costa transforman cada salida en una experiencia completamente distinta.

Octubre: el tiempo de las madres y los ballenatos

Durante octubre muchos machos adultos comienzan a retirarse del área de reproducción.

Permanecen principalmente las hembras con sus crías, que continuarán amamantando durante aproximadamente dos meses y medio o tres meses dentro del Golfo antes de iniciar la migración hacia las áreas de alimentación.

En ese período, el crecimiento de los ballenatos es extraordinario.

En apenas unos meses duplicarán el tamaño que tenían al nacer, mientras las madres pierden masa corporal sosteniendo la lactancia.

Por eso, cuando encuentran parches de zooplancton dentro del área de reproducción, suelen aprovecharlos antes de emprender el viaje hacia aguas más frías y productivas mar adentro.

Noviembre: aprendizaje y curiosidad

En noviembre las madres continúan enseñando a sus crías a desenvolverse con seguridad en el ecosistema marino.

Los ballenatos comienzan a realizar nataciones más largas y activas, por lo que muchas veces las embarcaciones deben navegar más lejos para encontrarlos.

A esa altura de la temporada, las crías ya muestran comportamientos mucho más curiosos.

Se acercan, observan las embarcaciones y muchas veces interactúan alrededor de ellas, enterneciendo no solo a los pasajeros sino también a la tripulación.

Porque incluso después de tantos años en el mar, nunca deja de emocionar ver esos comportamientos.

Diciembre: las últimas madres y el inicio de la despedida

En diciembre permanecen las últimas madres con sus crías.

Las hembras comienzan a sumergirse con mayor frecuencia para alimentarse y prepararse para la migración.

Mientras tanto, los ballenatos suelen quedar en la superficie esperando el regreso de sus madres.

Muchas veces golpean el agua con sus aletas o sus colas para indicar su posición mientras esperan volver a reunirse con ellas.

Son las últimas escenas de una temporada que lentamente comienza a despedirse.

Mucho más que un paseo

Cada etapa de la temporada tiene algo diferente para ofrecer.

Aguas transparentes, actividad reproductiva, madres con crías, juveniles curiosos, atardeceres patagónicos y comportamientos únicos convierten a Puerto Pirámides en uno de los grandes escenarios naturales del planeta para observar ballenas.

Y todos esos momentos se disfrutan mejor en embarcaciones diseñadas específicamente para que la experiencia de avistaje sea segura, cómoda, respetuosa y de la mayor calidad posible.

Porque en Península Valdés no solo se observan ballenas.

Se vive una experiencia construida alrededor del mar, de la naturaleza y de más de cuatro décadas de historia vinculadas al avistaje responsable.

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