Ballena fin en superficie. Su cuerpo largo y estilizado es una de sus características más distintivas
Una rareza en el Golfo Nuevo
En las últimas semanas, una ballena fin fue avistada en aguas del Golfo Nuevo. El primer registro ocurrió el 6 de marzo en la zona de Pardelas, cercana a Puerto Pirámides, y el 29 de marzo fue observada nuevamente a unas 4 o 5 millas del muelle Luis Piedrabuena, frente a Puerto Madryn.
Al principio, la confundimos con una ballena sei. No era raro: ambas especies pertenecen al grupo de los rorcuales, tienen cuerpos estilizados y, a simple vista, pueden parecerse. Pero algunos detalles empezaron a marcar la diferencia.
Su tamaño llamaba la atención. También la forma y ubicación de la aleta dorsal. Y finalmente apareció la pista más reveladora: el maxilar inferior derecho de color blanco, una característica inconfundible de la ballena fin. Ese rasgo asimétrico en la cabeza es una de las claves más conocidas para identificar a esta especie.
Ver una ballena fin en nuestras aguas no es algo habitual. Por eso, cada registro despierta interés: no solo por la imponencia del animal, sino porque nos recuerda que el mar patagónico todavía guarda encuentros inesperados.
Morfología y características

La ballena fin es el segundo animal más grande del planeta, solo superado por la ballena azul. Puede superar los 20 metros de longitud y alcanzar más de 70 toneladas de peso. Su cuerpo es largo, estilizado e hidrodinámico, con una cabeza angosta en forma de V atravesada por una única cresta longitudinal bien marcada.
La aleta dorsal es pequeña, falcada y se ubica en el tercio posterior del cuerpo, apareciendo en superficie poco después del soplo. Las aletas pectorales son relativamente pequeñas y puntiagudas. La coloración es gris oscuro con zonas ventrales más claras, y presenta su rasgo más distintivo: la mandíbula inferior derecha blanca, en contraste con el lado izquierdo oscuro. Otra característica importante es que el lomo presenta un filo marcado hacia la región caudal, que le da un aspecto más hidrodinámico.

Posee entre 50 y 100 pliegues ventrales que se extienden desde la garganta hasta el ombligo, permitiéndole expandir enormemente la cavidad bucal al alimentarse. El soplo es alto, en forma de columna, y puede alcanzar entre 4 y 6 metros, levemente inclinado hacia atrás. A diferencia de otras ballenas, rara vez muestra la cola antes de sumergirse.
Comportamiento y desplazamiento

Generalmente se observa sola o en pequeños grupos, con asociaciones poco estables. En áreas de alimentación puede formar agregaciones mayores. Es una de las ballenas más rápidas, capaz de alcanzar velocidades cercanas a los 40 km/h en distancias cortas y de recorrer hasta 300 km en un día. Produce vocalizaciones de muy baja frecuencia, que pueden propagarse a grandes distancias en el océano.
Alimentación

Como otros rorcuales, la ballena fin se alimenta por engullido. Gracias a sus pliegues ventrales, expande su garganta como un acordeón para tragar grandes volúmenes de agua con presas, que luego filtra con sus barbas.
Su dieta se compone principalmente de krill, aunque también incluye pequeños peces pelágicos como sardinas. Un comportamiento particular es que suele alimentarse ladeándose, una estrategia que la diferencia de otros rorcuales.
Reproducción
La reproducción de la ballena fin aún es poco conocida. Los ejemplares alcanzan la madurez sexual entre los 6 y 12 años, cuando se aproximan a los 20 metros de longitud. El período de gestación es de aproximadamente un año, y las crías nacen con entre 6 y 6,5 metros de largo y alrededor de 2 toneladas de peso.
El nacimiento ocurre en zonas tropicales o subtropicales, mientras que la alimentación se desarrolla en latitudes más altas. Las hembras paren cada dos o tres años y la longevidad puede superar los 90 años.
Distribución
Es el cetáceo de mayor distribución global.
Habita todos los océanos del mundo, desde el Ártico hasta la Antártida, aunque es más frecuente en latitudes templadas y altas, asociadas a zonas productivas.
Historia y conservación
La ballena fin fue una de las especies más explotadas durante la caza ballenera del siglo XX.
Su captura se intensificó cuando las poblaciones de ballena azul comenzaron a agotarse.
- Se llegaron a cazar más de 30.000 ejemplares por año en algunos períodos.
- En el Hemisferio Sur, las poblaciones fueron severamente reducidas.
Actualmente:
- Está protegida internacionalmente desde 1976.
- La UICN la clasifica como Vulnerable.
- En Argentina, el Libro Rojo de Mamíferos la considera En Peligro.
Se estima que en el Hemisferio Sur quedan entre 85.000 y 100.000 individuos, muy por debajo de los niveles históricos.
Presencia en Argentina
Los registros de ballena fin en aguas argentinas no son frecuentes, pero existen.
En algunos casos han ingresado incluso al Río de la Plata. Un ejemplo histórico es el ejemplar que varó en San Fernando a fines del siglo XIX, hoy exhibido en el Museo de La Plata.
Amenazas
Hoy enfrenta múltiples amenazas, entre ellas las colisiones con embarcaciones, el enmallamiento en artes de pesca, el ruido submarino y los cambios en la disponibilidad de alimento asociados al cambio climático.
Una visita que vale la pena contar
El ejemplar avistado presentaba una lesión cicatrizada en la zona dorsal, cuyo origen no pudo determinarse con precisión.
Este tipo de marcas cicatrizadas pueden estar asociadas a distintas causas —interacciones con embarcaciones, enmallamientos o incluso lesiones de piel—, pero sin un seguimiento más detallado no es posible confirmar su origen.
La presencia de una ballena fin en el Golfo Nuevo no es un hecho menor.
Una rareza en nuestras aguas, sí. Pero también una oportunidad para mirar más de cerca, aprender algo nuevo y recordar que en el mar todavía hay gigantes que aparecen cuando menos lo esperamos.
Datos clave de la ballena fin
Es el segundo animal más grande del planeta, con longitudes que pueden superar los 20 metros y pesos de más de 70 toneladas. Se reconoce por su cuerpo largo y estilizado, su aleta dorsal pequeña ubicada hacia la parte posterior del cuerpo y, especialmente, por la mandíbula inferior derecha de color blanco. Es una de las ballenas más rápidas y puede recorrer grandes distancias en poco tiempo. Actualmente se encuentra clasificada como especie vulnerable a nivel global.



