Colosos del Mar

Ballena Sei alimentándose en aguas del Golfo San Jorge.

Ballena Sei alimentándose en aguas del Golfo San Jorge.
Autor: Pablo Bermudez @nomade_patagonico

Ballena Sei (Balaenoptera borealis)

Cuando pensamos en ballenas, inmediatamente nos viene a la mente su tamaño: verdaderos gigantes del océano. Pero también pensamos en todo lo que no sabemos de ellas.

En las preguntas que despiertan: ¿por qué migran?, ¿hacia dónde van?, ¿dónde pasan la mayor parte de su vida?, ¿cómo viven… y cómo mueren?

Y quienes tenemos la suerte de convivir con ellas, sabemos que observarlas en su hábitat natural es una de las experiencias más maravillosas que puede ofrecer el mar.

En Argentina, el avistaje de ballenas está fuertemente asociado a la ballena franca austral en Península Valdés. Cada año, miles de personas llegan a Puerto Pirámides para vivir ese encuentro único.

Pero Chubut es, en realidad, tierra de ballenas.

Porque mientras las ballenas francas australes se retiran al finalizar la temporada reproductiva, otros gigantes del mar comienzan a aparecer en nuestras costas.

Unos 500 kilómetros al sur, en la zona de Comodoro Rivadavia y Rada Tilly, otro coloso se acerca: la ballena sei.

Un gigante poco conocido

Ballena Sei en superficie, una de las especies menos conocidas del hemisferio sur
Ballena Sei en superficie, una de las especies menos conocidas del hemisferio sur.
Autor: Pablo Bermudez @nomade_patagonico

La ballena Sei (Balaenoptera borealis) es el tercer animal más grande del planeta, después de la ballena azul y la ballena fin.

Pertenece al grupo de los rorcuales, caracterizados por tener aleta dorsal y pliegues en la garganta. Como todos los balenoptéridos, presenta surcos ventrales: pliegues que en esta especie varían entre 32 y 60 y que terminan antes de llegar al ombligo, lo que permite diferenciarla de la ballena fin.

Las ballenas Sei pueden medir entre 15 y 18 metros, aunque las del hemisferio sur son algo más grandes, alcanzando una talla máxima de 19,5 metros. Los machos son un poco más pequeños que las hembras. Los adultos pesan entre 20 y 30 toneladas. Al nacer miden 4,5 metros y pesan aproximadamente 680 kg.

Es una ballena veloz, con una aleta dorsal alta y en forma de hoz. A diferencia de otras especies, rara vez muestra la cola antes de sumergirse.

Características distintivas

Aleta dorsal alta y curvada, una de las características distintivas de la ballena sei.
Aleta dorsal alta y curvada, una de las características distintivas de la ballena sei.

Su cuerpo es estilizado, con una cabeza alargada y de forma triangular. Presenta una cresta única que se extiende desde el orificio respiratorio hasta el extremo del rostro.

La quijada superior posee entre 300 y 410 pares de barbas de color gris oscuro, con un fino borde interno blanco. El largo máximo de estas barbas es de aproximadamente 78 cm.

La aleta dorsal es más larga que la de la ballena fin, con una altura máxima cercana a los 60 cm, notablemente falcada, y se ubica en el tercio posterior del cuerpo. Las aletas pectorales son relativamente pequeñas y afinadas en su extremo, mientras que la aleta caudal es pequeña en relación con el largo del cuerpo.

El color general del cuerpo es gris oscuro, con el vientre de color blanco o crema. El soplo, que tiene forma de columna levemente inclinada hacia atrás, puede alcanzar una altura de hasta 3 metros.

Esta especie es capaz de desplazarse a grandes velocidades, alcanzando los 50 km/h en cortas distancias.

Reproducción y ciclo de vida

Vista aérea de una ballena sei desplazándose en aguas patagónicas.
Vista aérea de una ballena sei desplazándose en aguas patagónicas.
Autor: Pablo Bermudez @nomade_patagonico

La madurez sexual ocurre entre los 8 y 11 años, momento en que los individuos se encuentran cerca de su talla máxima. La mayor actividad reproductiva tiene lugar entre los 25 y 30 años de edad.

Al igual que otras ballenas, la Sei presenta un ciclo reproductivo cada dos o tres años, con un período de gestación de aproximadamente un año.

Las crías nacen generalmente en invierno y son amamantadas durante seis a siete meses, hasta alcanzar unos 8 metros de largo y cerca de 4 toneladas de peso. El destete suele tener lugar en altas latitudes, donde se encuentran las zonas de alimentación estivales.

Alimentación y comportamiento

Ballena sei en plena alimentación, filtrando pequeñas presas como langostilla.
Ballena sei en plena alimentación, filtrando pequeñas presas como langostilla.
Autor: @proyecto_cetaceosgsj

A diferencia de otras ballenas que se alimentan filtrando grandes volúmenes de agua, la ballena Sei posee barbas muy próximas entre sí y pliegues ventrales relativamente cortos, por lo que ingresa menor volumen de agua en su boca.

Sus buceos duran alrededor de 20 minutos y raramente superan los 300 metros de profundidad.

Se alimenta principalmente de copépodos y de langostilla o bogavante, aunque también puede incorporar pequeños peces y calamares.

Generalmente se la observa en grupos de entre 1 y 10 individuos, aunque en zonas de alimentación puede formar agregaciones de hasta 60.

Puede vivir al menos 65 años y es una especie cosmopolita y, aunque su distribución en Argentina aún no se conoce completamente, estudios científicos detectaron un área de alimentación en el Sur de Chubut y Norte de Santa Cruz, que las ballenas Sei utilizan durante el verano y otoño.

Una historia marcada por la caza

La explotación de la ballena Sei se intensificó cuando las poblaciones de otras grandes ballenas —como la franca, gris, jorobada, azul y fin— ya habían sido fuertemente reducidas.

Al principio, la ballena Sei no era un objetivo prioritario para la industria ballenera, ya que su rendimiento en aceite era menor en comparación con especies más grandes. Además, su gran velocidad de desplazamiento la hacía más difícil de capturar.

Sin embargo, una vez iniciada su caza, en pocos años sus poblaciones fueron seriamente afectadas.

Se estima que hasta fines del siglo XX se capturaron alrededor de 200.000 ejemplares, de los cuales casi la mitad correspondían al hemisferio sur. Esta cifra podría no ser completamente exacta, ya que durante mucho tiempo la ballena Sei fue confundida con la ballena de Bryde y la ballena Fin.

A diferencia de otras especies sobreexplotadas, la ballena Sei ha mostrado signos de recuperación. Sin embargo, en el hemisferio sur este proceso es más lento y aún no se cuenta con evaluaciones completamente actualizadas.

Actualmente, es una especie protegida a nivel internacional. La UICN la clasifica como En Peligro, mientras que en el Libro Rojo de Mamíferos de Argentina se la considera Vulnerable, lo que indica que, aunque no se encuentra en peligro inmediato de extinción a nivel local, enfrenta un alto riesgo si no se mantienen las medidas de conservación.

El regreso al Golfo San Jorge

En el Atlántico sudoccidental, la información sobre la especie es todavía escasa. Sin embargo, en los últimos años comenzaron a aumentar los registros en la plataforma continental argentina.

En el Golfo San Jorge, las observaciones desde la costa comenzaron hace aproximadamente 15 años.

Hoy sabemos que alrededor de 2.800 ballenas Sei utilizan esta área y se concentran especialmente frente a Punta Marqués.

Este comportamiento es excepcional, ya que se trata de una especie típicamente oceánica.

Investigación en curso

Equipo de investigación del proyecto en el Golfo San Jorge.
Equipo de investigación del proyecto en el Golfo San Jorge.
Entre ellos, Marina Riera.
Foto: Pablo Bermudez @nomade_patagonico

Desde 2019, equipos de investigación trabajan para comprender mejor a esta especie.

El proyecto involucra:

  • Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco
  • CESIMAR – CONICET
  • Área Natural Protegida Punta Marqués

Entre los objetivos principales se encuentran identificar qué especies hay, determinar cuántas hay, conocer su estacionalidad, estudiar su comportamiento y analizar su relación con otras poblaciones.

Gracias a estas investigaciones sabemos que llegan a fines de octubre, permanecen alrededor de seis meses y que abril y mayo son los meses de mayor abundancia.

En el marco del Proyecto Cetáceos del Golfo San Jorge, los investigadores comenzaron a colocar dispositivos de seguimiento satelital (tags) en ejemplares de ballena Sei. Esta tecnología permite obtener información en tiempo real sobre sus movimientos, rutas migratorias, velocidad de desplazamiento y patrones de buceo.

Marina Riera, investigadora del proyecto que estudia la presencia de ballena sei en el Golfo San Jorge.
Marina Riera, investigadora del proyecto que estudia la presencia de ballena sei en el Golfo San Jorge.
Autor: Pablo Bermudez @nomade_patagonico

Marina Riera, una de las investigadoras del proyecto, explicó:

“Cuando comenzamos con la investigación, ni siquiera teníamos certeza sobre qué especie estábamos observando. Por eso, cada resultado obtenido representó —y sigue representando— información completamente nueva”.

“El primer paso fue realizar escaneos desde el acantilado en Punta Marqués para registrar la estacionalidad y el comportamiento de los cetáceos. Así pudimos identificar que estas ballenas se presentan con mayor frecuencia entre abril y mayo, principalmente asociadas a comportamientos de alimentación sobre bogavante o langostilla”.

“Luego realizamos vuelos en distintas épocas del año para estimar la abundancia, y los resultados fueron sorprendentes: en la costa central del Golfo San Jorge estimamos cerca de 2.800 ballenas Sei. Un número realmente impactante para una especie históricamente tan poco conocida”.

“También llevamos adelante vuelos costeros a lo largo del año para entender el uso de la franja litoral, además de campañas embarcadas que nos permitieron estudiar el comportamiento, recolectar muestras de piel y colocar transmisores satelitales”.

“Los análisis genéticos fueron clave: nos permitieron confirmar la especie, conocer la proporción de sexos y, además, inferir que —a pesar de la intensa caza que sufrió hace aproximadamente un siglo— la población no presenta signos de pérdida de variabilidad genética. Es una noticia muy alentadora”.

“Otro hallazgo importante surgió a partir del seguimiento satelital. Observamos que, al abandonar el golfo, los individuos marcados iniciaron su migración hacia el norte. Uno de ellos recorrió más de 3.500 kilómetros hasta alcanzar lo que sería su área de reproducción”.

“Aún quedan muchas preguntas por responder. Una de las principales es entender el impacto de las embarcaciones sobre la especie, información clave para poder desarrollar un ecoturismo verdaderamente responsable”.

Este tipo de investigaciones nos permite empezar a entender a una especie que durante décadas fue casi un misterio y para diseñar estrategias de conservación basadas en evidencia científica.

Así se observa a la ballena sei en el Golfo San Jorge: comportamiento gregario y alimentación en superficie.
Autores: Pablo Bermudez @nomade_patagonico – @proyecto_cetaceosgsj

Una especie difícil de estudiar

La ballena Sei es una especie de mar abierto, lo que la vuelve especialmente difícil de investigar.

Por eso, el hecho de que se acerque a la costa en el Golfo San Jorge tiene un enorme valor científico.

La principal hipótesis sobre su presencia en la zona es la disponibilidad de alimento.

Actualmente, los investigadores buscan responder hacia dónde migran y dónde se reproducen.

Para ello se están utilizando rastreadores satelitales, imágenes aéreas y estudios genéticos.

Conservación y futuro

El regreso de la ballena Sei a nuestras costas es una señal positiva.

Pero también representa un desafío.

Comprender su comportamiento y su interacción con las embarcaciones será clave para establecer normas de avistaje, garantizar su protección y desarrollar un turismo responsable.

Un nuevo capítulo en la historia del mar patagónico

Durante décadas, estas ballenas fueron llevadas al borde de la extinción.

Hoy, comienzan a volver.

Y con ellas, se abre una nueva oportunidad:

Conocerlas. Protegerlas. Y entender que el mar patagónico todavía guarda historias que recién estamos empezando a descubrir.

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