Energía en estado puro: dos toninas overas rompen la superficie en perfecta sincronía.
Crédito: Juan Pablo Pereda
Movimientos erráticos, giros imposibles, juegos con las olas y un metabolismo acelerado hacen de la tonina overa uno de los delfines más sorprendentes del Atlántico Sur.
Aparece y desaparece en segundos, cambia de dirección como si el agua no tuviera reglas y transforma cada ola en una oportunidad para jugar. La tonina overa, también conocida como delfín patagónico, es una de las especies más carismáticas y energéticas de nuestras costas y sin dudas el delfín más divertido para avistar. Su comportamiento revela que este cetáceo es pequeño en tamaño, pero enorme en gasto energético, inteligencia y capacidad de adaptación a la vida en un estuario.
“La tonina overa es una especie que nunca deja de sorprender, incluso para quienes la estudiamos desde hace años”, explica el Dr. Mariano Coscarella, biólogo marino de Chubut y autor de una de las principales tesis doctorales sobre la especie.
Distribución de la tonina overa: un delfín patagónico
La tonina overa es una especie endémica del extremo sur de Sudamérica: solo habita en las costas de Argentina y Chile. Se distribuye desde Playa Unión hacia el sur, incluyendo Tierra del Fuego, el Canal de Beagle y los fiordos chilenos.
Es una especie estrechamente ligada a las aguas frías del sur y un verdadero delfín patagónico. Su distribución presenta un claro gradiente latitudinal: cuanto más al sur se navega, más frecuentes son los encuentros. Playa Unión marca su límite norte y, a medida que se avanza hacia sectores australes de la Patagonia, la especie se vuelve cada vez más común, acompañando las condiciones ambientales y la disponibilidad de alimento propias de estas latitudes.
Un nado errático y giros que parecen imposibles

Crédito: Juan Pablo Pereda
Una de las características más llamativas de la tonina overa es su forma de nadar. A diferencia de otros cetáceos que se desplazan en trayectorias más predecibles, las toninas presentan movimientos erráticos, con tramos rectos muy cortos y cambios bruscos de dirección, capaces de realizar giros cercanos a los 90 grados en cuestión de segundos.
Este patrón no es casual. Le permite maniobrar con gran precisión en ambientes costeros complejos, con aguas poco profundas, mareas intensas y corrientes variables. Es, en definitiva, una especialista del “borde del mar”, donde la agilidad es tan importante como la velocidad.
Un metabolismo acelerado: energía que se transforma en movimiento
Detrás de ese ritmo incansable hay una explicación fisiológica clara: la tonina overa tiene un metabolismo extremadamente alto, incluso en comparación con otros cetáceos.
Para sostener su nivel de actividad, necesita alimentarse con frecuencia y en grandes cantidades pese a su pequeño tamaño. Se estima que puede consumir alrededor del 10% de su peso corporal por día, lo que equivale a entre 4 y 6 kilogramos de peces, langostinos y calamares. En proporción, come más que cetáceos mucho más grandes, lo que explica por qué pasa buena parte del día buscando alimento o aprovechando cada oportunidad para optimizar energía.
La abundancia de la tonina overa hacia el sur del Atlántico está estrechamente ligada a la disponibilidad de alimento. Su dieta incluye peces pelágicos como merluza juvenil, anchoíta y calamares, y en latitudes más australes se asocia fuertemente a la presencia de sardina fueguina.
Jugar con las olas: estelas de popa y ola de proa como aliadas

Crédito: Luis Burgueño
Los que tuvieron la suerte de navegar cerca de las toninas overas seguramente las vieron acercarse a las embarcaciones. No es casualidad ni simple curiosidad: las estelas y la ola de proa cumplen una función física muy concreta.
- La estela funciona como un verdadero tobogán acuático, una pendiente generada por el paso del barco.
- La ola de proa actúa como una onda de empuje, permitiéndoles ganar velocidad con menor esfuerzo.
Este comportamiento fue observado desde los primeros registros históricos de la especie. Fue justamente nadando en la ola de proa de un barco en el Estrecho de Magallanes como estas toninas llamaron la atención del naturalista francés Dr. Philibert Commerson, quien describió por primera vez a la especie en el año 1767 dando origen su nombre científico Cephalorhynchus commersonii.
Vida social dinámica: grupos que se arman y se desarman
La tonina overa presenta una organización social conocida como fisión-fusión. Esto significa que los grupos se forman y se separan con frecuencia: pequeños conjuntos de individuos se reúnen por períodos breves y luego intercambian miembros o se dispersan.
En la costa de Chubut, los estudios muestran que suelen verse en grupos pequeños, aunque a escala del área pueden formar manadas más grandes, compuestas por múltiples grupos temporales. Esta flexibilidad social parece estar estrechamente ligada a la búsqueda de alimento y al uso dinámico del hábitat costero.
Movimientos de los machos y fidelidad de sitio en las hembras
Aunque no se trata de una especie migratoria, se han registrado desplazamientos de varios kilómetros dentro de su área de distribución. Estos movimientos se dan principalmente en machos, mientras que las hembras tienden a ser más residentes y fieles a hábitats locales, una dinámica ya documentada en estudios realizados en la costa de Chubut.
Estuarios y aguas someras: su ambiente ideal
Las toninas overas utilizan preferentemente ambientes estuariales y aguas poco profundas. En estos sitios, la productividad es alta y las mareas concentran presas, lo que les permite satisfacer sus grandes requerimientos energéticos.
Además, no presentan un patrón diario rígido de actividad: su comportamiento está fuertemente condicionado por la disponibilidad de alimento, la marea y las condiciones ambientales, más que por un “horario” fijo.
Observación responsable: disfrutar sin interferir
Aunque a las toninas overas les encanta interactuar con olas y embarcaciones, eso no significa que cualquier acercamiento sea inocuo. Los estudios científicos muestran que las embarcaciones pueden generar cambios de comportamiento a corto plazo si no se respetan distancias y velocidades adecuadas.
La regla es simple:
- No perseguirlas.
- No cerrarles el paso.
- Mantener velocidad constante.
- Disfrutar el encuentro si ellas deciden acercarse.
La observación responsable garantiza que estos encuentros sigan siendo naturales, seguros y repetibles en el tiempo.
Un encuentro que no se olvida

Crédito: Luis Burgueño
Ver toninas overas en libertad es una experiencia que combina ciencia, emoción y sorpresa. Su energía, su inteligencia y su manera única de moverse hacen que cada salida al mar sea distinta.
Parte del encanto del avistaje tiene que ver con sus saltos, giros y aproximaciones a las embarcaciones. Estos comportamientos no son solo juego: forman parte de su manera de comunicarse, socializar y coordinarse, y reflejan la curiosidad natural que caracteriza a los mamíferos marinos.
🌊 Este verano, animate a conocer al delfín patagónico en su ambiente natural.
Navegar en aguas costeras, observarlas desde el respeto y aprender sobre su comportamiento es una forma de conectar con uno de los símbolos más vivos de la Patagonia.Porque algunas experiencias no se explican: se viven. 🐬✨



